NUESTRO HABLA

Nuestra forma de hablar recuerda el "panocho" murciano y con gran cantidad de raíces provenientes del catalán antiguo (en la actualidad es zona castellano parlante, pero existen muchas y variadas teorías sobre que lenguas se hablaron por aquí); hunde sus raíces en la historia de la comarca, en nuestra vida arraigada a nuestra querida y fértil tierra que propicia una huerta espléndida. Actualmente existe un diccionario de 5.000 términos propios.

TEORIA I

La conquista cristiana en el siglo XIII de esta comarca, entonces bajo dominio musulmán, iniciada por Jaime I de Aragón y culminada por Alfonso X de Castilla, supuso el establecimiento en esta comarca de repobladores que hablaban diversas variedades románicas. A partir del análisis de los Libros de Repartimiento de Orihuela podemos hacernos una idea de cuál era la situación sociolingüística de la comarca en la Baja Edad Media. Los porcentajes de los repobladores cristianos eran: catalanes 25% y castellano 20% (lugar de procedencia, no debemos pecar en presumir ni que lenguas hablaban, ni cual era la lengua más utilizada en la calle). En la comarca de la Vega Baja, incorporada desde 1308 al Reino de Valencia a la Corona catalano-aragonesa, el uso del antiguo catalán se mantendrá (según especulan Montoya 1986, Abad 1994) hasta los siglos XVII-XVIII .

La hipótesis más aceptada actualmente es que el actual dialecto murciano (y su variante vegabajense) es fruto del contacto entre las lenguas catalana y castellana durante los siglos XIII-XIV. (según J. García Soriano 1932, "casi la mitad del léxico peculiar de la región es de origen catalán" y según José Muñoz Garrigós 1986 "el murciano es el resultado de la hibridación que, como consecuencia de los avatares de la Reconquista, tuvo lugar entre el castellano y el catalán").

No debemos dejarnos engañar por la pasión, y debemos hacernos cargo que del siglo XIII al XVIII, tanto el castellano, como el catalán estaban en "pañales", y eran muy diferentes a lo que hoy hablamos, siendo ambos dialectos del latín; tampoco tiene en cuenta los estudios mencionados, la gran influencia del árabe, el ibero y el griego (que muchos monjes todavía hablaban); a pesar de esto, nuestra lengua tienen palabras propias para mencionar subtipos de frutas y hortalizas, partes de la Barraca (vivienda diferente a la llamada "valenciana"), incluso transcripciones fonéticas del chino y palabras de Iberoamérica (que se han ido incorporando desde entonces hasta hace poco, por influencia del gran trasiego cultural y de mercancias maritimo) .

Colomina (1997) ha estudiado la influencia catalana en los textos murcianos de los siglos XIII-XVII. Los catalanismos son abundantes en la agricultura y la pesca, pero también en actividades urbanas como la construcción o la industria textil.

En el aspecto demográfico conviene destacar sobre los apellidos actuales de origen catalán, que según Colomina (1993) entre otros mecanismos de adaptación de estos apellidos de origen catalán al castellano destaca las epéntesis, vocálicas, y consonánticas , y la vocalización de semivocales finales.

Sobre la toponimia de influencia catalana Pocklington (1988) basandose en documentación de los siglos XIII-XV, y también Montoya (1995).

Como Conclusión: debería decir que a pesar de haberse confirmado la gran influencia del castellano y el catalán en nuestra lengua; no podemos confirmar actualmente que sea dialecto de una (como afirma la Real Academia de la Lengua Española o La Academia de la Lengua Valenciana o el grupo de Universidades Catalanas), de otra o de ambas; por lo que lo políticamente correcto y prudente es afirmar que nuestra lengua es un dialecto del latín con interminable influencias, muy especialmente de estas lenguas, a esperas de estudios científicos objetivos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

EL DIALECTO MURCIANO COMO RESULTADO DEL CONTACTO LINGÜÍSTICO MEDIEVAL CASTELLANO-CATALÁN, JORDI COLOMINA I CASTANYER , I Simposio Internacional sobre el Bilingüismo; Universidad de Alicante (Comunidad Abad Merino, Mercedes (1994), El cambio de lengua en Orihuela. Estudio sociolingüístico-histórico del siglo XVII, Murcia.

Colomina i Castanyer, Jordi (1993), "Aproximació a l'antroponímia murciana d'origen català. Un capítol poc conegut de la història de la llengua catalana", Actes del Novè Col.loqui Internacional de Llengua i Literatura Catalanes, II, Barcelona, pp. 355-384.

Colomina i Castanyer, Jordi (1997), "La influència del català sobre el castellà del Regne de Múrcia (segles XIII-XVII)", en J. Colomina (ed.), Llengües en contacte als Regnes de València i Múrcia (segles XIII-XV), Alicante, pp. 221-275. Valenciana, España)

García Soriano, Justo (1932), Vocabulario del dialecto murciano, Madrid.

Grandal López, Ángel (1986), "Algunes dades sobre la toponínia cartagenera d'origen català", Societat d'Onomàstica. Butlletí Interior, XXV, pp. 5-7.

Montoya Abad, Brauli (1986), Variació i desplaçament de llengües a Elda i a Oriola durant l'Edat Moderna, Alicante.

Montoya Abad, Brauli (1995), "Toponímia d'estrat. E1 cas del català a Múrcia", en V. Mª Rosselló & E. Casanova (eds.), Materials de Toponímia (Mestratge de Toponímia. 1990-1991), Valencia, pp. 1035-1059.

Muñoz Garrigós, José (1986), "El murciano", en M. Alvar (coord.) Lenguas peninsulares y proyección hispánica, Madrid, pp. 151-161.

Pocklington, Robert (1988), "La influència catalana en la toponínia de l'Horta i el Camp de Múrcia", Miscel.lània d'Homenatge a Enric Moreu-Rey, III, Barcelona, pp. 43-62.

Rosselló Verger, Vicenç (1975), "Murcia, Valencia y Cataluña, ensayo de Geohistoria", Estudios Geográficos, 140-141, Madrid, pp. 1047-1067.

Sempere Martínez, Juan Antonio (1995), Geografía lingüística del murciano con relación al substrato catalán, Murcia.